"¡Juguemos, dragón!" de Dakha Taratorina, resumen
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Este libro, publicado en 2019, es una fantasía romántica y humorística sobre una guardaespaldas profesional. El elemento clave de la trama reside en la paradoja de los personajes principales: una mercenaria implacable de la Tierra acoge bajo su protección a una alquimista dragón débil e ingenua de una dimensión paralela. La joven se niega a cumplir el contrato y se planta firme para proteger a su inocente objetivo.
Un trato inesperado y la guarida de un ermitaño
Una agente de seguridad con nombre en clave Tansy sufre un fuerte golpe en la cabeza durante un tiroteo en la Tierra. Despierta sobre un frío altar de piedra en una dimensión paralela llamada Limbo. Dos hombres elegantemente vestidos se encuentran ante ella: el presidente del consejo de magos, Juvenalius, y su meticuloso consejero, Lorenzo. Los magos contratan a la desconcertada Tansy por una suma astronómica. La tarea parece perfectamente sencilla para la experimentada luchadora. Un monstruo local que escupe fuego, llamado Leonard, debe secuestrar a Tansy haciéndola pasar por una doncella inocente. Al encontrarse en la guarida de la bestia, la mercenaria recibe la misión de robar un proyecto alquímico secreto. Tansy acepta, anticipando un trabajo fácil y un rápido regreso a casa.
El mercenario camina por las montañas durante un largo rato y finalmente llega a una cueva. Pizhma espera ver montones de huesos y oro, pero la realidad resulta ser completamente diferente.
En lugar de una bestia aterradora, se encuentra con un joven botánico flaco y desaliñado. Leonard no tiene ni idea de cómo transformarse en dragón. Su pulcra vivienda es acogedora. Estudia ciencia con entusiasmo y prepara pociones. Leonard no secuestra princesas ni aterroriza aldeas. Al contrario, los aldeanos acuden regularmente a la cueva con horcas, deseosos de golpear al ermitaño por diversión. Tansy se da cuenta de que los ancianos del consejo la han engañado. El agente decide proteger al indefenso científico. La joven sale al encuentro de la multitud de campesinos y rápidamente derriba a los agresivos atacantes en un combate cuerpo a cuerpo.
Leonard trabaja en una poción de transformación, con la esperanza de recuperar su don ancestral perdido. Por la noche, el alquimista se adentra sigilosamente en los pantanos para recuperar un componente raro. Tansy lo sigue en silencio, actuando como su guardaespaldas. En la espesa niebla, se topan con un monstruo carnívoro: un corredor rojo. La criatura devora la carne de sus víctimas con ácido.
Tansy usa su spray de pimienta, escondido en su ropa interior. Un chorro de gas cáustico ciega al monstruo, lo que permite a Leonard arrancarle con seguridad los órganos incandescentes. De regreso al laboratorio, Leonard añade el ingrediente al caldero hirviendo y bebe la mezcla. La transformación es solo parcialmente efectiva: el joven se transforma en un pequeño dragón escamoso del tamaño de un gato.
El encuentro con la familia y el juicio de los magistrados
Según las leyes del Limbo, los seres de otro mundo no pueden vagar libremente por la dimensión sin un patrocinador. Para proteger a Pizhma del arresto, Leonard la declara oficialmente su prometida. La pareja desciende a un pintoresco pueblo, donde Leo compra ropa cómoda para su compañera. Luego, visitan a Bird, amigo de Leonard. El mujeriego del pueblo suele burlarse de las debilidades de su amigo. La mercenaria le rompe la nariz al joven, defendiendo con vehemencia el honor de su protegido.
Luego viajan en carruaje a la lujosa finca de los padres del alquimista. La madre de Leonard, Lenore, había dirigido el consejo de magos durante muchos años. Esta mujer severa y de cabello gris fuma una larga pipa y desprecia la debilidad. Su padre, Sam, fue un humilde mozo de cuadra, pero Lenore se casó con él por amor verdadero. La mercenaria se bate en duelo con valentía con su suegra en pleno jardín, esquivando bolas de fuego. Las mujeres desarrollan un respeto mutuo.
El presidente Juvenaly está descontento con la alianza. Los magos recurren a un truco: teletransportan a Pizhma a sus mazmorras a través de la pantalla de un teléfono.
Un anciano encadena a una muchacha entre las armas de la Inquisición. Amenaza a la mercenaria con un látigo de púas, exigiéndole que le entregue los secretos de los antiguos Angusson. Leonard, ataviado con un chaleco ricamente bordado, irrumpe en la reunión del consejo. Para salvar a su amigo, el alquimista le arroja a Juvenalius un frasco que contiene el fruto de sus muchos años de trabajo.
El Presidente no se da por vencido. El Consejo obliga a Tansy a someterse a una prueba con el Árbol Primordial. Esta poderosa deidad nutre todo el Limbo con magia viviente. El Árbol transfiere la conciencia de la joven a la ilusión de una vida terrenal pasada, obligándola a olvidar la realidad. Leonard rompe a la fuerza las ataduras que lo atan, entra en un trance mágico y rescata a su amada de la bruma. El nombre de Tansy resulta ser ficticio; el verdadero nombre de la mercenaria es Euphrosyne.
La revolución y el nacimiento de un monstruo
Los magos organizan una fastuosa recepción. Tansy, con un vestido ajustado, y Leonard se cuelan en una oficina abandonada con la esperanza de recuperar la poción robada. Se esconden en un armario estrecho y polvoriento y, por casualidad, escuchan la conversación de otra persona. La anciana bruja Zinerva y el consejero Lorenzo discuten sobre el derrocamiento del gobierno. Lorenzo filtra pruebas incriminatorias contra Juvenal, demostrando sus acciones ilegales. Zinerva destituye al presidente de su cargo.
Tansy sale del armario y le arrebata el frasco al aterrorizado Lorenzo. El corpulento consejero logra herir a Leonard con un pulso de fuego y escapa. Más tarde, se revela el terrible secreto de la muerte del hermano de Leonard. No fue Juvenalius quien mató al heredero ideal, Nevlin. La joven Imogene, hija de Zinerva, empujó accidentalmente al infiel Nevlin por la ventana durante una acalorada discusión. El viejo Juvenalius simplemente encubrió la muerte.
Rechazado por todos, Juvenalius escapa de la custodia. El anciano y un destacamento de soldados se dirigen a la cueva de Leonard. El hechicero toma como rehén al alquimista desarmado y lo encadena a una mesa en el laboratorio. El antiguo presidente obliga al joven a terminar de preparar la poción roja robada. El ingrediente que falta es la sangre fresca del verdadero heredero de la familia Angusson. Leonard añade deliberadamente impurezas químicas cáusticas al caldero. Juvenalius bebe la mezcla hirviendo.
La magia del antiguo Angussons estalla. El anciano se transforma instantáneamente en un dragón colosal, cubierto con una impenetrable armadura de carbón. Impulsado por la furia, el hechicero destruye las bóvedas de piedra de la cueva. Juvenal sale volando, decidido a reducir a cenizas el Árbol Primordial. El lagarto negro cree firmemente que no se puede confiar en los magos con el poder ilimitado de una deidad.
La batalla por el limbo y la decisión final
Tansy, Lenora, Sam y varias docenas de aldeanos armados acuden al rescate. Los aldeanos quieren salvar a Leonard, considerándolo su dragón local. Una turba enfurecida con horcas rompe el cordón de soldados. La anciana Zinerva les bloquea el paso. La bruja usa un antiguo bastón con una niebla sellada, creando cientos de clones fantasmales sin rostro. Tansy ataca valientemente a los fantasmas con una espada robada llamada "Dimon". Lenora dispersa a innumerables enemigos con rayos azules.
Imogen traiciona a su angustiada madre, salvando así al pueblo de un ejército mágico. La joven toma el poderoso báculo y se lo entrega a Lenora. La hechicera estrella el artefacto contra las piedras, aniquilando a todos los fantasmas. Zenerva se refugia en la mansión en ruinas. Allí, la bruja activa un antiguo bajorrelieve de una serpiente dorada en el alto techo. El monstruo de hierro cobra vida y ataca a los Angusson. Tansy destruye las columnas que lo sostienen, y el techo sepulta para siempre al gigantesco reptil metálico, junto con Zenerva.
Leonard se traga la última gota del brebaje modificado. El cuerpo del débil alquimista se cubre de duras escamas rojas.
El joven finalmente se transforma en un enorme lagarto escarlata. Tansy salta sobre la espalda de su amante. Se elevan hacia el cielo tormentoso, persiguiendo al negro Juvenal. La serpiente negra ya está derramando fuego ardiente sobre la verde copa del Árbol Primordial. Leonard embiste a su enemigo a toda velocidad, desgarrando sin piedad las oscuras escamas del anciano con sus afiladas garras.
Juvenal, exhausto por una vida larga e infeliz, profundas heridas y dolor, comprende la inutilidad de la batalla. El lagarto negro pliega sus alas rotas y se arroja voluntariamente a las ramas en llamas. La antigua deidad abraza con compasión al anciano que llora. Las poderosas ramas extinguen las llamas, otorgando al cansado mago la tan anhelada paz eterna. El peligro de la aniquilación total del Limbo ha quedado atrás para siempre.
El dragón escarlata aterriza suavemente junto al Árbol superviviente. Leonard recupera su forma humana y se cubre los hombros desnudos con un trozo de tela carbonizada. La deidad abre un portal resplandeciente a la Tierra en el tronco. Tansy se detiene en el umbral entre dos vastos universos. La realidad terrenal le promete la familiar soledad fría, las rutinas grises de la ciudad y la melancolía eterna.
El Limbo infunde temor en el mercenario con sus misterios mágicos, pero también le ofrece una libertad auténtica. El joven, con seguridad, hace girar a la muchacha hacia el portal, invitándola a tomar una decisión consciente e independiente. El alquimista la llama suavemente por su verdadero nombre, el que había olvidado. Le pide a Euphrosyne que permanezca en el Limbo para siempre como su esposa legal. La historia concluye con esta luminosa y abierta pregunta, dejando a la heroína a un paso de la decisión más importante de su vida.
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